Pozo Sotón, viaje al centro de la mina

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Pozo Sotón, viaje al centro de la mina

La explotación hullera asturiana, en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, es la primera en el mundo que ofrece al turista la experiencia única de participar en una jornada de trabajo minero a seiscientos metros de profundidad

Convertirse en minero por un día, descubrir las entrañas de la tierra a casi seiscientos metros de profundidad y disfrutar de una experiencia única en el mundo. Eso es lo que ofrece el Pozo Sotón, una mina de hulla en Asturias, en San Martín del Rey Aurelio, que se ha convertido en la primera en abrir sus galerías al público permitiendo al visitante, equipado con su autorrescatador y su lámpara de mina, llevar a cabo, durante una jornada laboral, todas las labores propias de los mineros: picar carbón, barrenar un frente de galería, viajar en un tren de personal que transita, en ocasiones, bajo montañas, a más de mil metros de la superficie, o recorrer angostas galerías.

La instalación industrial, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, está catalogada entre los cien elementos más representativos del patrimonio industrial español. Sus dos castilletes, la estructura metálica que los une o réter y el edificio de la casa de máquinas constituyen una verdadera catedral de la minería. Bajo tierra, los 140 kilómetros de galerías que se pueden recorrer desde la boca del Pozo, una muestra de la Asturias subterránea, una gran obra de ingeniería que, sumando todas las minas del centro de la región, cuenta con más de cuatro mil kilómetros de túneles, el fruto del trabajo desarrollado por más de cuarenta mil hombres durante dos siglos de labor. Toda una pirámide bajo tierra.

Pozo Sotón ofrece visitas guiadas para pequeños grupos de turistas que equipados con la indumentaria de trabajo —funda, guantes, equipo de respiración autónoma para casos de emergencia y casco con lámpara de seguridad— y acompañados en todo momento por los guías, “auténticos” mineros. Sotón ofrece una visita larga de cinco horas y otra más breve de dos horas.

En la visita, los turistas reciben una charla de seguridad, recorren las instalaciones exteriores del Pozo conociendo la historia de la mina y toman la jaula (ascensor de la mina) que les deja, inicialmente, a casi cuatrocientos metros de profundidad. Una vez allí, el visitante inicia su trayecto por el interior recorriendo "La Jota", una chimenea de ventilación, utilizada también como salida auxiliar, ejecutada manualmente y reforzada únicamente con piezas de madera. “La Jota” tiene una longitud de 100 metros y la pendiente media supera los 43 grados. Su sección media de paso en algunos tramos es inferior al metro cuadrado, lo que en ocasiones obliga a avanzar arrastrado, con los pies por delante. Estas características son precisamente las que convierten este tramo en uno de los hitos de la visita.

Tras deslizarse por "La Jota" el turista aparece en novena planta, a 467 metros de la superficie. Allí, se instruye al visitante sobre las distintas formas de explotación que puede encontrar en una mina. El trayecto incluye, entre otros alicientes, un taller de picadores en el que el turista puede probar suerte con el martillo y arrancar una piedra de carbón que podrá llevarse de recuerdo; un frente de barrenistas en el que también se puede experimentar en carne propia la dureza de esta esforzada labor; y el descenso por un plano casi vertical hasta décima planta, ya a 557 metros de profundidad, la cota más baja que puede visitar un turista en una explotación minera en el mundo. Para finalizar, el regreso hasta la caña del Pozo, los últimos dos kilómetros de recorrido, se lleva a cabo en un tren de personal de la empresa que en su tránsito circula bajo montañas, en ocasiones, a más de mil metros de la superficie.

En el tiempo que lleva funcionando la experiencia, unos dos años, el Pozo Sotón se ha integrado, de la mano del cercano Museo de la Minería y la Industria de Asturias (MUMI), en la Red Europea de Museos Mineros, red que supera el millón de visitas; ha sido distinguido con la máxima calificación —Anchor Point— por la prestigiosa Ruta Europea de Patrimonio Industrial, ERIH, algo que convierte el centro en un referente del turismo industrial en Europa; y con el premio “Embajador Turístico de Asturias 2017” de OTEA, patronal asturiana de hostelería y turismo del Principado, por la “la acertada reconversión de una instalación minera para uso turístico y cultural y la apuesta por las cuencas mineras con una actividad novedosa que beneficia al tejido económico del territorio”. También se ha convertido en la primera mina del mundo visitable en Google Street View, plataforma social permite al internauta tomar la jaula, bajar al pozo y recorrer algunas galerías de la explotación. Igualmente, en 2017 acogió el primer Trail del mundo que se disputó por entero en una mina a más de medio kilómetro de profundidad. Desde su inicio hasta día de hoy, la experiencia ha presentado siempre la máxima puntuación en ámbitos digitales como Tripadvisor o Google+.

Además, el Pozo está reconocido como uno de los 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España junto a elementos fundamentales del patrimonio nacional como las minas de Almadén, Riotinto, el Canal de Castilla, los Altos Hornos de Vizcaya, la Estación del Norte de Valencia, el Puente Vizcaya o la Real Fábrica de Tapices de Madrid, entre otros.

La visita interior se complementa con otros atractivos como visitas exteriores a los edificios catalogados o un pequeño museo: el Centro de Experiencias y Memoria de la Minería (CEMM), en el que puede repasarse la historia de la empresa pública HUNOSA, que en 1967 integró a una veintena de empresas privadas que venían trabajando en Asturias desde mediados del siglo XIX.

Hasta la fecha, las instalaciones, interiores y exteriores han sido visitadas por veinte mil personas entre las que se encontraban turistas de más de 30 países.

El Pozo ha acogido rodajes de películas como “La mina”, de Miguel Ángel Jiménez; “Enterrados”, de Luis Trapiello; eventos gastronómicos con cocineros como Pedro Martino, Ramón Celorio o Mariano Mier; y cursos de liderazgo para directivos de grandes empresas españolas que participaron en dinámicas de grupo desarrolladas en un medio hostil de oscuridad, humedad, un ámbito angosto con riesgo de presencia de gases.

En las inmediaciones del Pozo Sotón, HUNOSA ha desarrollado un Memorial Minero para rendir homenaje a los cerca de cinco miles de trabajadores fallecidos en accidente laboral en la minería del carbón en Asturias. Para más información www.pozosoton.es

Horarios

  • Consultar los requisitos físicos y las condiciones previas para la visita en http://www.visitapozosoton.es/requisitos/
  • Hora de presencia en el Pozo Sotón: 8:30 a 8:45 h. (superada la hora de presencia en el pozo se perderá el derecho a la visita y no tendrá derecho a reembolso económico)
  • Horario de visita exterior + charla informativa de seguridad: 9:00 a 10:00 h.
  • Duración del recorrido por el interior de la mina: 10:00 a 14:00 h.

Tarifas

  • Tarifa: 48 € / persona

Entre las localidades de El Entrego y Sotrondio. Su antigüedad es apreciable en el tipo de tratamiento casi ornamental que adquiere el acero de los castilletes.

Antecedentes

El 1 de febrero del año 2013 se produce la incoación para la Declaración como Bien de Interés Cultural con la Categoría de Monumento del Pozo Sotón. El Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial lo incluye entre los 100 elementos de patrimonio industrial más representativos de España.

Finalmente en el año 2014, son declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento varios inmuebles del pozo. La declaración incluye las siguientes piezas:

  • Dos castilletes.
  • RETER que envuelve a los dos castilletes.
  • Casa de máquinas y oficina sindical.

Proceso de construcción

El descubrimiento del afloramiento carbonífero de Sotón se remonta a 1792, cuando el ingeniero de la armada Fernando Casado Torres, enviado por Carlos IV, reconoció las cuencas asturianas en busca de yacimientos de carbón piedra. En cualquier caso, no será hasta mediados del siglo XIX (entre los años 1845 y 1865), cuando el inglés Guillermo Partington, cofundador de la primera compañía de gas de Madrid, denunció para su explotación varios de los yacimientos que conformarían lo que vino a denominarse como minas de Santa Ana y más tarde Grupo Sotón.

La Compañía Cantábrica de Santa Ana, fundada por el propio Partington y vinculada financieramente a Herrero y Compañía fue la primera sociedad en explotar los yacimientos carboníferos del área. Tras su liquidación en 1867 sus pertenencias fueron vendidas a la Sociedad Hullera de Santa Ana, empresa francesa vinculada a los Herrero. Años más tarde ésta pasó a pertenecer a la sociedad Carbones de Santa Ana y finalmente en 1877 a la sociedad Herrero Hnos. Las minas de Santa Ana disponían ya por entonces del ferrocarril Langreo-Gijón para dar salida a sus carbones, pero, sobre todo, contaban con la demanda de Duro y Compañía, que en 1859 había encendido su primer horno en el vecino concejo de Langreo.

Tras la reestructuración empresarial de Duro en 1900 (Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, SA o SMDF a partir de entonces) se inicia un cambio en su estrategia hacia una integración vertical, adquiriendo las minas de Santa Ana con el fin de controlar las materias primas necesarias para los hornos. La necesidad de más carbón hace que Duro emprenda la absorción de otras empresas mineras y la modernización de sus explotaciones y transporte.

Galerias de un pozo. En dicho contexto, en la segunda década del siglo XX se consolida un cambio sustancial, iniciándose en las Cuencas el cambio de la explotación tradicional del carbón a través de la minería de montaña a la explotación vertical mediante la profundización en pozos, caso de los Pozos Entrego y Sorriego en San Martín del Rey Aurelio, o del Pozo Fondón, puesto en funcionamiento apenas dos años antes que el de Sotón por la propia SMDF en el vecino concejo de Langreo.

La preparación y profundización del Pozo Sotón se llevó a cabo entre 1917 y 1922, siendo necesario para ello el desplazamiento del Nalón. Su construcción fue realizada, por decisión de Duro, exclusivamente con trabajadores de la zona. Con el fin de aprovechar y liberar los espacios inmediatos al pozo se incorporaron algunas de sus antiguas piezas (bocaminas) como elementos auxiliares del pozo vertical (caso de las bocaminas Sallosa o Generala).

Durante todo el siglo XX el Pozo Sotón fue objeto de distintas ampliaciones y modificaciones para incrementar su capacidad de producción y eficiencia, aunque siempre respetando la concepción original. Desde 1967 el Pozo Sotón pertenece a la empresa estatal Hulleras del Norte Sociedad Anónima (HUNOSA).

Contexto histórico y espacial de las principales instalaciones del pozo

La pieza central y fundamental del Pozo, está conformada por los dos castilletes metálicos de perfiles roblonados y soldadura, de unos 33 metros de altura; el RETER o estructura metálica de perfiles laminados, que envuelve los castilletes y que alberga el área de clasificación de carbones, ensamblada también por remaches metálicos y soldadura; y la casa de máquinas y oficinas sindicales, nave de ladrillo visto ubicada frente a los pies de los castilletes y que sigue como referente alguno de los edificios de la fábrica siderúrgica de Duro en La Felguera. Esta última alberga las máquinas de extracción de Polea Koepe de la firma Siemens, que sustituyen a las originales, así como los compresores.

La construcción de estos tres elementos se remonta a los orígenes del pozo vertical, es decir entre 1917 y 1923, cuando Duro Felguera prepara el pozo vertical de Sotón, permaneciendo como tal, pese a algunas modificaciones y ampliaciones producto de la actividad, hasta la actualidad. Estos tres elementos soportaron evidentes transformaciones y modificaciones de distinta intensidad a lo largo de su historia. La sala de máquinas y oficina sindical fue modificada en 1954, cuando Duro Felguera, en un contexto de incremento de inversiones a través del crédito americano, decide ampliarla para aumentar la capacidad de producción de aire comprimido. El crecimiento en longitud de la nave responde a la necesidad de sustituir los obsoletos equipos de generación de aire comprimido que por entonces todavía eran los originales. Se proyectó la ampliación de la nave con escrupuloso respeto por la identidad del inmueble, manteniendo el estilo original del edificio a pesar de ser un modelo tan poco apto para su repetición frente a otros modelos más sencillos como las naves tipo shed. Su desarrollo en longitud se planteó en el lado sur, por lo que a partir de entonces RETER y castilletes quedaron descentrados respecto a la disposición de la casa de máquinas.

Quizás el elemento de mayor interés formal y funcional de este conjunto por su función integradora sea el denominado como RETER o taller de clasificación. Este envuelve a los dos castilletes, como ya hemos dicho, integrándolos en un solo volumen y rompiendo parcialmente la independencia mecánica y formal de los mismos. También ha soportado intervenciones, evidentes en toda la estructura. En origen no existía el cierre perimetral parcial de chapa metálica que hoy podemos ver y que se instaló con el sentido de aislar de las inclemencias del tiempo todo el área de clasificación. El RETER permitía procesar el carbón por gravedad, antes de caer en las tolvas situadas sobre el nivel del suelo al que llegaba directamente al ya desaparecido ferrocarril de la compañía.

La configuración indicada del núcleo productivo con los tres elementos – castilletes, casa de máquinas y oficinas sindicales y RETER- permitía una organización fluida y concentrada de las labores en el exterior, reduciéndose al máximo la proliferación de construcciones menores que pudieran entorpecer el normal desarrollo del centro de procesamiento y transporte de carbón


Ubicación:


Dirección postal: El Sotón, 2. 33959 San Martín del Rey Aurelio. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH