Escultura «Busto de Fray Ramón Martínez Vigil»

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Patrimonio histórico
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La escultura «Busto de Fray Ramón Martínez Vigil» se encuentra a la entrada de la basílica de Covadonga.

Fray Ramón Martínez Vigil, ilustre religioso dominico y escritor, nace en Tiñana (parroquia del concejo o municipio asturiano de Siero) el 12 de septiembre de 1840 y muere el 17 de agosto de 1904 en Somió (Gijón - Asturias), siendo sus restos mortales trasladados a Oviedo (capital de Asturias) e inhumados en la capilla de Santa Eulalia en la Catedral.

Teniendo nada más que unos meses pasó a vivir con sus padres a la villa asturiana de Pola de Laviana (capital del concejo de Laviana).

A los dieciocho años dudó entre seguir la carrera de armas o la eclesiástica, decidiéndose al fin por esta última. El 19 de septiembre de 1858 toma los hábitos de la Orden de Santo Domingo en el convento de Ocaña (Toledo). Comienza aquí los estudios que termina en la Universidad de Manila (Filipinas), siendo discípulo del teólogo fray Ceferino González, paisano suyo. En esta Universidad hizo también los grados de Licenciado y Doctor en Filosofía y Teología, siendo a continuación catedrático de la última materia citada. Desempeñó las cátedras de Lugares Teológicos, de Vísperas y de Prima. Durante unos once años formó parte del claustro de profesores, debiéndose a su iniciativa la reforma de planes de estudios y la creación de la Escuela del Notariado y las Facultades de Farmacia y Medicina. Fue tenido por un hombre de gran capacidad para el trabajo y la organización. Durante la época de inestabilidad política, caída de Isabel II en 1868 y la instauración de la I República, el prestigio del que gozaba en el archipiélago filipino le hizo desempeñar un papel de neutralizador de las corrientes político-sociales imperantes en la época. En ningún momento, por muchas que fueran sus ocupaciones, dejó abandonadas las tareas literarias y evangélicas. Colabora en la prensa filipina y pronuncia sermones que alcanzan gran fama.

En 1876 fija su residencia en Madrid, siendo nombrado procurador general de las provincias de España y Filipinas, destacando como defensor de la Universidad de Manila ante los poderes públicos. También en 1878 es nombrado por su competencia consejero nato del Ministerio de Ultramar. Fue ponente en la Comisión creada para reformar la legislación sobre tabacos en Filipinas. Por su grado de Doctor es incorporado al claustro de la Universidad Central.

El 17 de marzo de 1884 es preconizado obispo de Oviedo, posesionándose de la silla diocesana el 28 de junio de ese mismo año. Dotó al Cabildo Catedralicio de nuevos estatutos, trató por todos los medios a su alcance de elevar el nivel intelectual del clero y remediar las calamidades públicas y atender las peticiones de los humildes. Favoreció la fundación y mantenimiento de las sociedades y congregaciones de matiz religioso. Organizó y dirigió dos peregrinaciones a Roma. Celebró dos sínodos diocesanos, asistiendo al Concilio de Santiago de Compostela y a otros congresos católicos. A su iniciativa se le debe el traslado en 1888 de los restos del protomártir beato fray Melchor García Sampedro; se reconstruyeron varios templos y se levantaron otros, así como la terminación de la basílica de Covadonga en 1901. En 1896 constituyó en Oviedo una Junta del Principado para la defensa de Cuba, que tuvo como finalidad equipar y organizar un batallón con destino a las Antillas. Esta labor le valió la Gran Cruz del Mérito Militar. También fue condecorado con la gran cruz de Isabel la Católica. A la muerte del rey Alfonso XII se le encomendó la oración fúnebre que pronunció en la Capilla Sixtina ante el Papa León XIII, siendo premiado con el nombramiento de noble romano y prelado del Solio Pontificio. Fue elegido senador por el Arzobispo de Santiago de Compostela durante dos legislaturas. Esta condición de representante político le dio pie al diputado Rodrigo Soriano para descubrirlo en el Congreso como plagiario, extremo que remató el novelista Retana: «Escribió mucho y plagió tanto como escribió». Esta acusación tuvo el origen en unas cartas pastorales de un obispo galo que el obispo asturiano tradujo y publicó a su nombre sin cambiarles siquiera el título, plagio que reconoció el sacerdote y sobrino suyo Maximiliano Arboleya, extrañándose de que se llegase a esta falta de honestidad intelectual poseyendo, como poseía, una condición innata de extraordinario escritor.

Entre sus obras figuran: El sistema métrico-decimal y su equivalencia en las pesas y medidas de Filipinas (Manila, 1865); Milicia angélica de Santo Tomás de Aquino (Manila, 1886); Rudimentos de Geografía descriptiva para uso de los estudios de Primera Enseñanza en las Islas Filipinas (Manila, 1869); Lecciones de Historia Sagrada, con reflexiones morales tomadas de los Santos Padres (Manila, 1870); La rosa mística desplegada o el Santo Rosario explicado (Manila, 1874); Armonía de las ciencias humanas con la religión (Madrid, 1880); Curso de Historia Natural, Fisiología e Higiene, según los principios de Santo Tomás de Aquino (Madrid, 1883); La fórmula para la unión de los católicos en España (Madrid, 1898), así como varias cartas pastorales y sermones.


Ubicación:


Dirección postal: Santuario de Covadonga Basílica. 33589 Cangas de Onís. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH