Paseo Marítimo Princesa Letizia

Información facilitada por EuroWeb Media, SL


  

Fotos  Oficina turismo  Ruta GPS  Sube tus fotos  


Patrimonio histórico
Patrimonio civil
Zonas urbanas

Anteriormente se conocía por: Paseo Marítimo del Puerto de Ribadesella

En un recorrido marítimo podrás conocer otros hitos de esta villa como el paseo a pie de ría que lleva el nombre de Princesa Letizia, dado que la actual reina de España pasó gran parte de los veranos de su infancia y juventud en esta villa (de ahí también que se produzcan allí unas galletas riquísimas llamadas Letizias).

La especial relación que la Princesa de Asturias tiene con Ribadesella se remonta a su más tierna infancia. Desde niña le son familiares y queridos los paisajes de la villa donde todos los años, ya antes de que sus abuelos se afincaran en Sardéu, pasaba buena parte de las vacaciones estivales con su familia. Su Alteza Real ha disfrutado en innumerables ocasiones de la belleza de Ribadesella: la playa, el paseo marítimo, el ambiente de las terrazas y la excelente gastronomía riosellana.

Por todo ello, la condición real de Doña Letizia además de ser un hecho de relevancia histórica sin igual, es para Ribadesella un motivo de alegría y de necesario reconocimiento público. Y es que Ribadesella se siente orgullosa de ser un lugar entrañable para la Princesa de Asturias y en correspondencia hacia este cariño la Corporación aprobó el 17 de septiembre de 2004 su nombramiento como Hija Adoptiva así como dar al Paseo Marítimo del Puerto de Ribadesella el nombre de “Paseo Marítimo Princesa Letizia”.

La Princesa de Asturias vino a recoger su título de hija adoptiva de Ribadesella y a descubrir una placa del paseo que lleva su nombre el día: 5 de Diciembre de 2007

Camine a lo largo de su paseo disfrutando de una hermosa vista de la desembocadura del Sella y de la playa de Santa Marina.

En un informe del señor Piles, de 24 de febrero de 1790, y que recoge Jovellanos en sus Diarios. En este informe minero queda incluida Ribadesella:

»En jurisdicción de Ribadesella: en el monte de Corvero y otras partes, a poca distancia de esta villa.»

La industria más desarrollada en Ribadesella fue la conservera. Habia fábricas que trabajaban, «puliéndolo», el salazón, mientras que otras no lo hacian, enviando sus mercancias a Italia. El apogeo de esta industria tuvo lugar entre 1940-1950, iniciándose a partir de esta fecha su decadencia, hasta llegar a desaparecer totalmente.

El comercio tuvo, de igual forma que la mineria y la industria, más importancia de la que hoy tiene. Toda la actividad comercial se centraba en torno a su puerto. En 1772, el ingeniero Pedro Lizard trazó los primeros planos, que en 1776 serian ampliados por los de Andrés de la Cuesta, maestro de Dibujo de la escuela de El Ferrol.

Iniciados los trabajos del proyecto de Lizard, por orden del regente de Oviedo (Cazo de Brionés), aparecieron restos de un viejo muelle y fondeadero. La primera Real Orden de las obras data de 1784, aunque los fondos necesarios para costear las mismas tardaron en conseguirse. A pesar de ello. diez años más tarde, el ministro de la provincia de Ribadesella comunicaba al ministro Valdés lo adelantado de los trabajos, comenzados en 1789 merced a los arbitrios provinciales.

Las obras duraron hasta fines del s. XIX, participando ya en los gastos la Junta General del Principado y el Gobierno nacional. Se logró un puerto de gran calado, con orientación NO. Se ve llegando a Ribadesella desde el alto de la Cuesta, fianqueado por los montes Samos y Corvero, en el que se encuentra la capilla de la Virgen de La Guía, patrona de los marineros.

Su boca la constituye la extensa ría que el Sella forma en su desembocadura. Jovellanos, en sus Diarios, al viajar a Ribadesella da algún detalle de la disposición del primitivo puerto: «Llegamos a comer a Ribadesella; [...] se pasa el canal de la dársena en barco. Hay al pie de la gran cuesta un estero que entra en el hueco de dos collados; se pasa por un puente en que se reúnen sus brazos; por el costado entra el río Sella, que desemboca en la dársena.

Ésta comunica con la mar por la parte opuesta [...].» El tránsito portuario era considerable; los productos que se recibían en los últimos años del s. xlx eran el maíz, la madera de los países bálticos, la sal procedente de Francia y Portugal que, a principios del s. XIII, comenzó a entrar por la costa cantábrica asturiana para satisfacer las necesidades interiores y continuar hacia las regiones del centro, que también la recibían por los puertos astures, y otra serie de mercancias; los buques que se cargaban con productos de exportación partian con carbón, plomo argentífero, espato flúor y caliza; la manzana, avellanas y otros frutos también eran enviados al exterior.

Antaño se podia iniciar en el puerto de Ribadesella la «carrera de América». Jóvenes de toda la comarca, y puntos limítrofes, acudían a la villa a embarcar en el famoso bergantín Habana, de 5.000 Qm. Este buque hizo su último viaje, a las Antillas, en el año 1872. Se recuerda aquella cancioncilla popular, con cierto aire nostálgico que hasta no se hace mucho se escuchaba:

Somos los marineros
del bergantín «Habana»
que salimos mañana
para ultramar...


Ubicación:


Dirección postal: Calle Dionisio de la Huerta. 33560 Ribadesella. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH