Iglesia románica de Santa María de Junco

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Bien de Interés Cultural
Monumento Histórico-Artístico
Patrimonio histórico
Patrimonio religioso
Iglesias

Declarada Monumento Histórico-Artístico. Dentro del concejo de Ribadesella sólo dos iglesias, Santa María de Junco y San Esteban de Leces, han llegado hasta nuestros días —aunque bastante reformadas y alteradas— como testimonio de la presencia del románico en estas tierras. Simplicidad constructiva, identidad rural, modestia en las proporciones y emplazamiento de excepción son características compartidas por ambas.

De mucha mayor importancia es, sin duda alguna, Santa María de Junco, aislado templo parroquial construido en un hermoso paraje, desde el que se obtiene una amplia vista de la desembocadura del Sella y de la villa riosellana. Erigida en la primera mitad del siglo XIII, esta iglesia, emparentada por su factura —como le ocurre también a la de Leces— con el grupo de Villaviciosa según la profesora E. Fernández, fue renovada en el siglo XVI y, tras arruinarse durante la guerra civil española, restaurada en 1984.

Posee nave única rectangular, con ábside semicircular iluminado por una estrecha ventana o saetera, cubierto con bóveda de horno y precedido de corto tramo recto.

A los pies se halla la sobria y a la vez relevante portada, hecha a base de sillares de piedra dorada, con arco de medio punto y guardapolvo. En la decoración de las jambas, rosca y guardapolvo se emplean semicírculos concéntricos y tangentes. Rematan el arco de la puerta principal el escudo de armas de los Junco y una inscripción poco clara, añadidos en el s. XVI.

La nave, cuya cubierta, a dos aguas y en madera, es producto de la reconstrucción reciente, recibe luz natural a través de abocinados vanos rectangulares de derrame interno abiertos en el s. XIX. Los muros están revocados, salvo en las esquinas, donde se dejan ver sillares de piedra bien escuadrados. El ábside mantiene al exterior los ornamentados canecillos primitivos, así como uno de los elementos más destacados del edificio: la angosta y abocinada saetera de derrame interno, en arco de medio punto orlado en su rosca e intradós (superficie interna) con los mismos motivos que en la portada y apoyado en dos columnillas de capiteles esculpidos, en los que se representan aves afrontadas.

En el interior, entre la nave rectangular y el ábside se interpone el arco de triunfo, compuesto por tres arquivoltas que se decoran con semicírculos y están soportadas por seis columnas de cilíndricos fustes y capiteles con parejas de aves estilizadas y cabezas de animales feroces poseedores de rostros muy expresivos. También dentro, Santa María de Junco conserva algunos restos de pinturas murales en la parte de la cabecera o testero, más tardías —quizá fechadas en el s. XV—. Conforme a lo afirmado por Martínez Marina, su altar tenía la peculiaridad de ser su mesa o su cubierta toda de una pieza, y toda ella ara, «que se conoce por sus marcas estar consagrada, según dicen, por cuatro obispos que en lo antiguo se han juntado en ella... también se sabe que hubo en una urna, que aún existe debajo de la mesa dicha de altar, varias cajitas con huesos de santos que ya han desaparecido...» (Juan José Pérez Valle, Diccionario Geográfico de Asturias).


Ubicación:


Dirección postal: Junco. 33569 Ribadesella. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH