Iglesia San Tirso el Real de Oviedo

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Bien de Interés Cultural
Monumento Nacional
Monumento Histórico-Artístico
Prerrománico
Patrimonio histórico
Patrimonio religioso
Iglesias

Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en el año 1931.

Al lado derecho de la catedral, la angosta calle de Santa Ana separa escasamente la esquina de la torre catedralicia de la de este templo que, pese a rehabilitaciones y alteraciones, continúa siendo básico.

Formó parte del primitivo complejo palatino y eclesiástico que auspició Alfonso II el Casto en Oviedo a comienzos del siglo IX. La iglesia sufrió diversos avatares, y de la primitiva edificación sólo se han mantenido el testero de la capilla mayor y la parte baja de la torre.

La planta originaria fue basilical, de tres naves, pero tanto esa planta como el alzado vivieron varias reedificaciones, la última en 1954. El interior, de tres naves arcadas sobre gruesos pilares de cantería, guarda rincones donde el buen arte abunda.

La capilla de Santa Ana, en el flanco sur, se edificó sobre una, exenta y de estilo gótico, desaparecida durante un incendio, cuya reconstrucción corrió a cargo de Juan Cerecedo, el Joven, en la segunda mitad del siglo XVI.

La portada es de arco de medio punto. La gótica bóveda de crucería se sustenta en ménsulas con escudos sostenidos por ángeles. El retablo de la capilla mayor fue obra de José Bernardo de la Meana, en el que destaca, entre ángeles, una buena imagen de la Asunción.

El Crucificado, localizable en distinta capilla, es talla del siglo XVI. Otras obras notables que merecen destacarse son: la figura de San Tirso, considerada por varios especialistas como una de las más acertadas del escultor Antonio Borja; el grupo de la Piedad, de desconocido autor; el retablo del Cristo, que está en la capilla cobijada bajo la torre; los trípticos de Francisco Reiter —sobre la visión de San Bernardo y santas—, expuestos en la capilla meridional, y de Alvaro de Carreño, la Adoración de los Magos, hecho en Bruselas hacia 1525.

La restauración del retablo barroco del Santo Cristo (obra de 1795) dejó al descubierto (diciembre de 2005) una pintura que los expertos fechan en el siglo XVIII y atribuyen a González de la Manjoya, autor del retablo. Oculta bajo un repinte en óleo que imitaba una superficie de mármol, la pintura se encuentra ubicada en la hornacina, en el panel donde habitualmente está colgada la talla del Cristo.

La obra, que destaca por su calidad técnica y sus dimensiones (dos metros y medio de altura), es una interpretación de la ciudad de Jerusalén en la época de la crucifixión de Cristo, pero inspirada en edificios ovetenses como el monasterio de las Pelayas, la parroquia de San Isidoro o el prerrománico.


Ubicación:


Dirección postal: Plaza Alfonso II el Casto, 2. 33003 Oviedo. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH